El hemiciclo del Congreso de los Diputados ha sido testigo de uno de los debates más tensos y trascendentales de la legislatura. En un contexto internacional marcado por la volatilidad y el tambor de guerra que resuena desde Oriente Próximo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, han protagonizado un “cara a cara” que va mucho más allá de la política doméstica. Lo que estaba en juego no era solo el control parlamentario, sino la posición ética y estratégica de España ante la ofensiva liderada por el expresidente estadounidense Donald Trump y el gobierno de Israel en Irán.

La sesión comenzó con una ofensiva directa de Núñez Feijóo, quien, lejos de entrar en el terreno de la geopolítica internacional, prefirió centrar su discurso en los recientes resultados electorales de Castilla y León. Para el líder del Partido Popular, la pérdida de representación de las fuerzas a la izquierda del PSOE es el verdadero veredicto de los ciudadanos . Sin embargo, esta estrategia fue rápidamente tildada de “reduccionista” por parte de los analistas y del propio Ejecutivo, considerando que el mundo se enfrenta a una crisis de dimensiones históricas que afecta directamente al bolsillo de los españoles a través de los precios de la energía y los carburantes.
La advertencia de Sánchez: “No se puede apoyar al incendiario y quejarse del humo”
La respuesta de Pedro Sánchez fue contundente y buscó situar a España como un referente del multilateralismo y la paz. Con un tono firme, el presidente afeó a la bancada popular su ambigüedad respecto a las acciones de Trump e Israel. “Usted no aclara si apoya o no la guerra de Trump y de Israel en Irán”, sentenció Sánchez , añadiendo una metáfora que ha calado hondo en la opinión pública: “No puede usted alentar y apoyar a quien incendia y luego quejarse de los efectos del humo que provoca” .
Sánchez defendió la coherencia de su Gobierno, recordando que España ha sido uno de los primeros países en prohibir el uso de su territorio nacional para fines bélicos en este conflicto. El presidente vinculó la situación actual con crisis anteriores, como la pandemia o la invasión de Ucrania, asegurando que su administración protegerá a la ciudadanía con medidas económicas extraordinarias, como las que se aprobarán en el próximo Consejo de Ministros . Para el Gobierno, la prioridad es evitar que el coste de la guerra recaiga sobre los trabajadores y las pequeñas empresas.
El silencio de la oposición ante los aliados históricos
Uno de los puntos más críticos del debate fue la incapacidad de Alberto Núñez Feijóo para mencionar directamente a Donald Trump o criticar las acciones de Israel. Según el análisis de la jornada, esta actitud responde a una dependencia ideológica de sectores más radicales, representados por Vox, quienes mantienen una alianza estrecha con el movimiento “Trumpista” y el gobierno de Netanyahu .
Feijóo intentó desviar la atención calificando la preocupación por Irán como una “cortina de humo” diseñada por el PSOE para tapar sus supuestos fracasos electorales . No obstante, esta postura ha sido duramente criticada por ignorar la realidad económica: el estrecho de Ormuz, punto estratégico para el comercio mundial de petróleo, está en riesgo de cierre, lo que dispararía la inflación a niveles insostenibles. Mientras la oposición reclama bajadas generalizadas de impuestos —que, según el Gobierno, solo beneficiarían a las grandes eléctricas y petroleras—, el Ejecutivo apuesta por topar precios y mantener la protección social .
España en la vanguardia del antitrampismo internacional

Más allá de las fronteras nacionales, la figura de Pedro Sánchez ha emergido como una de las voces más potentes en la Unión Europea frente a la agresividad de la agenda exterior de Trump. Líderes de diversos espectros políticos, desde Emmanuel Macron hasta Giorgia Meloni, han coincidido en la necesidad de desescalar el conflicto en Irán, dejando a la derecha española en una posición de aislamiento internacional .
El debate concluyó con una reflexión sobre el futuro de la democracia y la soberanía nacional. El analista Alán Barroso destaca que nos encontramos ante una disyuntiva entre “civilización o barbarie”. La política internacional ya no es algo lejano; es el factor que define si una familia podrá llenar el depósito de su coche o si las empresas españolas podrán sobrevivir a una guerra comercial abierta por Estados Unidos.
En definitiva, el cara a cara en el Congreso ha dejado claro que existen dos modelos de país: uno que busca el equilibrio y la defensa del derecho internacional bajo el lema “No a la guerra”, y otro que, atrapado en sus alianzas con la derecha populista global, parece incapaz de defender los intereses propios ante las decisiones unilaterales de potencias extranjeras. La batalla por la opinión pública está servida, y el humo de este incendio internacional apenas empieza a llegar a nuestras costas.