Hijo de Angie Jibaja rompe el silencio y desata un escándalo familiar que nadie vio venir
La tensión que durante años se mantuvo en silencio finalmente estalló, y lo hizo desde la voz más inesperada: la de un hijo que, según se reveló, ya no soporta cargar con el peso emocional de una historia familiar marcada por el dolor.

Lo que parecía ser un conflicto privado volvió al ojo público después de que Romina Gachoy decidiera hablar en una entrevista que ha generado conmoción, exponiendo un panorama que, de acuerdo con su testimonio, afecta profundamente a los menores involucrados.
Durante la conversación televisiva, Romina no solo defendió su rol como figura materna en el día a día de los niños, sino que aseguró que la situación ha llegado a un punto límite.
Visiblemente afectada, relató que el hijo mayor de Angie Jibaja habría manifestado su deseo de grabar un video para contarle al mundo lo que, según él, es el daño emocional que vienen atravesando.

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La frase que más impactó fue un grito desesperado que, según Romina, salió directamente del corazón del menor: ya no aguantamos más.
Esa expresión, cargada de angustia, dejó claro que la situación no sería un simple desacuerdo familiar, sino algo que, siempre según su versión, viene acumulándose desde hace tiempo.
El testimonio no se centró en acusaciones directas, sino en describir el estado emocional de los niños.
Romina explicó que ha sido testigo de episodios de tristeza, ansiedad y miedo cada vez que se menciona la posibilidad de retomar contacto con su madre biológica.
Contó que, en más de una ocasión, los pequeños le habrían suplicado que no los obligaran a verla, que desean estabilidad y que temen volver a un entorno que, según su percepción, les genera sufrimiento.
La entrevistada dejó en claro que habla desde lo que observa a diario, desde las conversaciones privadas y los momentos en los que, afirma, los niños rompen en llanto al tocar el tema.
La situación legal, sin embargo, todavía no estaría completamente resuelta.
Ese es uno de los puntos que añade más dramatismo al caso, porque mientras los procesos continúan su curso, las emociones de los menores parecen ir por otro camino.
Según lo relatado, los hijos habrían tomado una decisión firme: no desean retomar el vínculo.
Esta postura, descrita como un acto de protección personal desde la mirada de quienes conviven con ellos, contrasta con la complejidad judicial que suele rodear este tipo de disputas familiares.
Romina también habló del desgaste que esto ha significado para todos.
Dijo que no es fácil cargar con la responsabilidad de contener a niños que sienten miedo, confusión y dolor.
Aseguró que ha intentado ser un puente, una figura de apoyo que prioriza el bienestar emocional de los menores por encima de cualquier conflicto entre adultos.
En sus palabras, no se trata de ganar una batalla mediática, sino de proteger a quienes no eligieron estar en medio de esta historia.
Lo que más estremeció a la audiencia fue la idea de que uno de los niños quisiera alzar su voz públicamente.
Que un menor llegue al punto de querer exponer su historia ante millones de personas habla, según se interpretó en el set, de un nivel de desesperación que no puede ignorarse.
Aun así, Romina dejó entrever que intenta frenar esa intención, consciente de que una exposición tan grande podría tener consecuencias emocionales aún más fuertes para ellos en el futuro.
Mientras tanto, la figura de Angie Jibaja vuelve a estar en el centro de la conversación pública, en un contexto que reabre heridas del pasado y pone sobre la mesa temas sensibles como la maternidad, la estabilidad emocional y el derecho de los niños a sentirse seguros.
Sin una resolución definitiva, el caso se mueve entre lo legal y lo humano, entre documentos judiciales y lágrimas en privado.
Este relato, lleno de matices dolorosos, deja más preguntas que respuestas.
¿Cómo se equilibra el derecho de una madre biológica con la necesidad emocional de los hijos? ¿Hasta qué punto deben escucharse los deseos de menores que expresan temor? ¿Qué papel juega la exposición mediática en procesos tan delicados? Son interrogantes que acompañan esta historia y que, por ahora, no tienen un cierre claro.
Lo cierto es que, más allá de nombres conocidos y titulares impactantes, hay niños que —según lo contado— atraviesan una etapa marcada por la angustia.
Y en medio de versiones cruzadas y procesos legales, su bienestar se convierte en el punto más sensible de todos.
La entrevista no solo reveló un conflicto familiar; abrió una ventana a un drama que, desde dentro, se vive con lágrimas, silencios y decisiones difíciles que marcarán el futuro de todos los involucrados.